Por qué nos cuesta tanto desapegarnos de las cosas que no usamos ni necesitamos?
La cantidad de objetos y cosas tangibles que se compran es muchísimo mayor generalmente a las que donamos o regalamos por tenerlas en desuso, intocables y en el mismo lugar.
He visto muchos espacios con cosas amontonadas, sin estar agrupadas por categorías y en los lugares que menos nos imaginaríamos que estarían pero por qué sucede esto?
Pude observar a través de mi experiencia como organizadora desde el año 2019 que las personas le damos un significado especial a cada objeto porque nos conecta con acontecimientos que han pasado y que nos recuerdan a determinados momentos o situaciones vividas.
Muchos de los regalos que nos dan o souvenirs por ejemplo entre otras cosas no las utilizamos o lo hacemos alguna vez y son guardadas por “si lo usamos en algún momento ” “por si lo “necesitamos””. En el caso de la ropa por sí nos vuelve a quedar aunque termine todo en un sitio inmóvil eternamente.
Nos tomamos de situaciones inexistentes que imaginamos en el presente y que creamos para un supuesto futuro.
Cuando uno puede despegarse y “largar” lo que no utiliza, esto nos permite alivianarnos y estar cómodos con nosotros mismos.
Los viajes, los momentos felices e importantes en nuestras vidas van mucho más allá de un objeto que se conecte con un determinado lapso del tiempo ya pasado. Los recuerdos en sí es lo realmente valedero y que guardaremos siempre.
Esto me recuerda a cuando un ser querido se va de este plano y se quiere “tener cerca” a esa persona que ya no está por medio de lo que usaba como un nexo a el, cuando lo relevante es guardar los momentos vividos como un tesoro que queda para siempre en nuestra memoria y corazón. Jamás se va a perder cómo podría pasar con un objeto y lo que es más importante no se olvida porque justamente nos ha atravesado.
Siempre en nuestros espacios debemos darle prioridad al lugar del cual disponemos para guardar aquello que realmente le damos utilidad. Este es un punto importante también porque en base al sitio con el que contemos para almacenar debemos comprender cuánto podemos guardar.
Despegarnos no solamente nos libera sino que nos da lugar para lo nuevo- lo que es muy simbólico- quedándonos con aquello que a consciencia disfrutamos de tenerlo y generado así una sensación de libertad y bienestar únicos.
Ser organizado es un hábito que lo podemos construir absolutamente todos siempre y cuando se tome la costumbre de querer emprender el “cambio de chip” para comenzar.
Ordenar un sitio requiere de voluntad y decisión sobre cómo queremos que sea para nosotros más allá de lo visual y estético. No se trata de ordenar sino de desarrollar un sistema de organización que se amolde a nuestra rutina y facilite nuestro día, ahorrando tiempo y sin malgastar dinero.
Ser organizados nos ayuda en todos los aspectos sin dejar nada abierto a la improvisación y sin saber los resultados, las desventajas y las consecuencias que al final nos llevarán a invertir más tiempo, trabajo y muy probablemente pérdida de recursos de todo tipo.
Jo ;)
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